En el año 2007 la Fundación instauró por primera vez su programa de Becas Universitarias, dirigido a egresados de escuelas secundarias con un excelente desempeño académico, interesados en realizar estudios universitarios relacionados con la actividad agrícola-ganadera y que, por motivos económicos, no pudieran acceder a estudios de grado. Al día de la fecha, contamos con 16 becarios ya egresados y 32 formando parte del programa.
Año tras año desde la fundación buscamos seguir impulsando a la educación como pilar fundamental para la igualdad de oportunidades, crecimiento y desarrollo personal de los jovenes.
Con motivo de fomentar a que los jóvenes participen del programa, le hicimos un par de preguntas, al Ingeniero Marcos Díaz, para que cuente su propia experiencia como becario. A Marcos se le otorgó una beca en el año 2010, finalizando sus estudios a finales del año 2016.

¿cuándo y cómo te decidiste por estudiar ingeniería? 

Creo que la decisión la tomé cuando estaba cursando el secundario en el colegio agrotécnico de la ciudad de Miramar. Digamos que siempre, ya desde chico, me relacioné con el campo y como la idea era seguir estudiando luego de finalizar el colegio la carrera que más se relacionaba a lo que a mí me gustaba era la ingeniería agronómica. Los resultados de los test vocacionales además me indicaban seguir hacia la ingeniería, aunque también me recomendaban ingeniería en sistemas por mi facilidad frente a las ciencias exactas.

¿Cómo conociste la fundación y te enteraste de su programa de becas? 

Todo comenzó el día de la entrega de diplomas al finalizar el secundario. Un profesor del colegio con el cual habíamos entablado una amistad muy linda, me llama y me dice tengo que hablar con vos. Y en ese momento me empezó a contar sobre la fundación y sobre la posibilidad de acceder a una beca de estudios. Te cuento que el colegio ya había recibido ayuda de la fundación y fue así como mi profesor se enteró de este programa de becas que se estaba apenas iniciando.

¿Cómo fue tu primer contacto con la fundación y cual fue tu primera impresión?

Mi primer contacto fue a mitad del año siguiente, ya había cursado el primer cuatrimestre de la carrera en Balcarce. Tuvimos una cita para encontrarnos con la fundación en la ciudad de Tandil a la cual fuimos tres chicos y nos acompañó otra persona quien sería nuestro primer tutor de la beca. En esa cita nos encontramos con Estela y Agustina y fue un ida y vuelta de preguntas que tenían el objeto de conocernos y además de calificarnos para decidir si entrabamos en el programa de becas. En un principio arrancamos con media beca y al año siguiente con beca completa.

¿En qué formas crees que el haber obtenido la beca te ayudó a poder ser hoy ingeniero? 

Fue muy importante para lograr llegar a recibirme el apoyo que recibí siempre desde la fundación, ya sea en forma personal o estando en los talleres. Me guiaron y me ayudaron a seguir adelante en cada etapa de la carrera. Desde el primer taller hasta el último que compartí formando parte de este programa de becas fue un aprendizaje constante. Aprendí valores y eso creo que es lo más importante que una persona puede aprender. A su vez también destaco la ayuda económica que me brindaron durante la carrera que me ayudó a poder seguir estudiando.

¿Cómo crees que hubiesen sido las cosas de no haber aplicado a la beca?

Creo que sin la beca quizás desde el punto de vista económico podría haber llegado al objetivo aunque me hubiera costado mucho más obviamente. Pero el camino que recorrí hubiera sido muy distinto. Todo fue más fácil con el apoyo de la fundación y aprendí cosas muy lindas, como por ejemplo ayudar sin recibir nada a cambio.

¿Qué le dirías a alguien que está pensado en aplicar para pedir una beca? 

Se la recomendaría sin ninguna duda, es una experiencia única y el apoyo que reciben en este programa de becas no lo consiguen con ninguna otra beca.

¿Qué aspectos destacas del programa que ofrece la fundación? ¿Algo que destaques?

Destaco:
El seguimiento personal con cada becado.
La evaluación del rendimiento académico por indicadores, que ejerce una cierta presión a seguir adelante y nunca bajar los brazos.
Los talleres, que en ninguna otra beca te los brindan.
La predisposición de todos los integrantes de la fundación.

¿Qué le dirías a alguien que está hoy en la misma situación que vos cuando arrancaste la facultad?


Que se esfuerce al máximo para lograr sus objetivos, que intente conseguir la beca y haga lo posible para mantenerla que nunca se va a arrepentir. Que lleve la carrera al día y que tome tiempo para divertirse y hacer buenos amigos.

¿Cómo fue tu paso por la facultad?

En los primeros años sentí que me costó más. Los años siguientes si bien costaron fueron pasando mucho más rápido. Siempre me esforcé y le di mucha prioridad al estudio. Logre hacer la carrera en tiempo y forma, pero creo que dejé de lado muchas veces otros aspectos importante de la vida como dedicar más tiempo a divertirme y pasar con amigos y familia. Hay que poner todo en una balanza y repartir bien el tiempo.

¿Qué sentiste el día que te recibiste?

Sentí que una etapa se terminó aunque también sentí que la iba a extrañar. Me sentí muy orgulloso de mi logro, pero sentí también que era un logro de la fundación. Fue una etapa muy linda de mi vida de la cual aprendí mucho y la cual si volviera el tiempo atrás volvería a vivirla.

¿Qué es de tu vida hoy a un tiempo ya de haberte recibido?

Hoy en día me encuentro trabajando mucho como profesional, también sigo capacitándome (estoy haciendo el curso de perito en granos, ya a un paso de rendir el final) y en mi vida personal convivo con mi pareja ya hace casi dos años y estoy pasando una linda etapa de la vida. Tengo en mente muchos proyectos de ayuda solidaria que estoy seguro que pronto podré ponerlos en marcha. Extraño la fundación y estoy seguro que pronto podremos reencontrarnos.