En esta oportunidad les dejamos una serie de preguntas que le hicimos a nuestro primer becario en haberse recibido Gastón Arana,

1_ -¿Cuándo y cómo fue que tomaste la decisión de que carrera estudiar?

Decidí estudiar veterinaria cuando estaba en la escuela secundaria, una escuela de educación agraria. Allí tenía contacto con animales de producción y con veterinarios cómo docentes, que nos enseñaban tanto a trabajar con animales y cuidar de ellos, como también algunos contenidos básicos relacionados a la reproducción, alimentación y sanidad. Además, como mi familia viene de origen de trabajar en el campo, y yo nací estando mis padres empleados en un establecimiento agropecuario en Ayacucho, siempre estuve en contacto con animales, por lo tanto, estudiar una carrera cuya incumbencia de trabajo esté relacionada a un ambiente en el que he tenido contacto siempre, me hacía pensar que podía desempeñarme sin problemas luego de estudiar veterinaria. Además, desde chico sentía que los veterinarios eran valorados y respetados. De esa manera, sabía que, si tenía la posibilidad de estudiar, iba a ser la carrera medicina veterinaria.

2_ -¿Cómo fue que decidiste aplicar a una beca para tus estudios y como finalmente tomaste contacto con fundación?

Antes de aplicar a la beca de la Fundación, yo tenía conocimiento acerca de la ayuda que la misma realizaba a escuelas agropecuarias. Cuando yo era alumno en la escuela agraria de Ayacucho, la FCDV había realizado importantes obras allí, entre ellas un tambo con sala de elaboración de productos lácteos, una sala de elaboración de chacinados y una sala de elaboración de dulces y conservas.
En agosto de 2006, junto con varios compañeros de la escuela, comenzamos a cursar el curso nivelatorio para poder realizar el primer curso de Veterinaria en febrero – marzo del 2007. En ese momento no sabía si podría estudiar una carrera universitaria, ya que la situación económica de mis padres no lo permitía y yo no veía posible la opción de trabajar y estudiar.
A fines del año 2006, cuando egresaba de la secundaria, el Diario La Nación y el Banco Galicia nos entrega, a dos compañeros y a mí, el premio a la Excelencia Agropecuaria como mejores estudiantes, en el Salón Blanco de la Sociedad Rural, en el predio ferial de Palermo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí asistimos los alumnos que estábamos en la nómina, junto con el profesor Ing. Agr. Lucas Landa, con quien habíamos realizado un trabajo de engorde de terneros Holando el año anterior, y con el director de la escuela, Martín de Alza. Cuando volvíamos de Bs. As., Martín me comentó que existía la posibilidad de recibir una beca de la Fundación para estudiar una carrera relacionada con lo agropecuario. En los días siguientes escribimos una carta contando mi situación y realizando el pedido formal de la beca. La respuesta fue positiva, entonces de esa manera tenía la oportunidad de ir a Tandil en febrero de 2007 a cursar el primer curso de la carrera, Introducción a las Ciencias Básicas, y así comenzar con la carrera Medicina Veterinaria.
Luego de aprobar el primer curso de la carrera, la Fundación me otorgó la beca. En los primeros años, al finalizar cada cuatrimestre me llamaba una señora, de la cual no recuerdo el nombre, para preguntarme cómo me estaba yendo. Al comenzar el tercer año de la facultad, se realizó el primer taller de la FCDV en la EEA N°1 de Ayacucho. Luego el contacto comenzó a ser mensual, completando y enviando vía mail la planilla de rendimiento, y el contacto con la Fundación pasó a ser más fluido, teniendo talleres en forma periódica. Actualmente, aún habiendo pasado algunos años de mi egreso de la facultad, sigo participando en los talleres de fin de año, lo cual para mí es muy lindo compartir esos momentos por el ambiente familiar que han creado con todos los chicos que son becados y aquellos que ya hemos terminado.

3_ -Habiendo sido un caso testigo por así decirlo para la fundación, ¿Como fue tu experiencia a lo largo del tiempo hasta que te recibiste?

Mi experiencia con la Fundación ha sido muy valiosa, me acompañaron durante toda la carrera. Siempre estuvieron presentes dándome su apoyo, haciéndome sentir que iba bien y que debía continuar así. Luego, con los talleres y el contacto personal con el equipo de FCDV, trabajando diferentes consignas en grupos, me llevaba enseñanzas que de otra manera no habría alcanzado. Esos contenidos me sirvieron para despejar dudas, cambiar algo que me daba cuenta en ese momento que debía modificar (formas de estudio, trabajos en equipo, relación con los docentes, etc.), o saber que algo que estaba haciendo debía mantenerlo así porque era lo mejor.
También quiero destacar las muestras de afecto que han tenido siempre hacia mí. Para ello voy a mencionar un saludo que me enviaron en un sobre con una postal deseándome felices fiestas en diciembre de 2008, cuando todavía no se hacían los encuentros de fin de año. Esos recuerdos los conservo a todos en una carpeta junto con el material que nos dan en los talleres.
Por todo eso, mi experiencia con la Fundación es maravillosa y siempre la tengo muy presente.

4_ -¿Cómo fueron tus primeros pasos en la facultad ?¿Cómo fue tu experiencia en la facultad?

Mis primeros pasos en la Facultad se vieron facilitados por la experiencia de mi hermano, que es 3 años mayor que yo, y estaba comenzando el tercer año de Veterinaria cuando fui a estudiar a Tandil. Debido a esa situación, tenía todo a disposición para leer de cada materia, además, compañeros de mi hermano también me facilitaron su material de estudio. Otro punto importante fue, lógicamente, la rápida adaptación a vivir con él. Antes de comenzar cada cuatrimestre, le preguntaba a mi hermano acerca de las materias a las cuales les debía dedicar más tiempo, ya que siempre hay alguna materia “filtro”. Pero tampoco me relajaba con las demás materias, desde un principio me tomé con responsabilidad y respeto el estudio de una carrera universitaria. Tomándomelo de esa manera, las materias que más aplazos generaban, eran las que más fácilmente aprobaba.

Al comienzo, estudiando de esa manera me alcanzaba para aprobar todas las materias y rendir los finales en las primeras mesas luego de finalizada cada cursada. Con eso cumplía mi objetivo de aprobar y mantener la beca para seguir estudiando.
En los momentos libres, trabajaba en una agronomía, Agropecuaria Moreno, ubicada en la avenida Falucho. Allí trabajaba con mi hermano. Uno de los dueños de la agronomía era hijo del dueño de la casa donde vivíamos. Empezamos trabajando en el campo, cuando podíamos, en la siembra de pasturas. Luego trabajábamos en los galpones en Tandil, haciendo las mezclas de semillas para pasturas, inoculando semillas de soja, haciendo repartos al campo y descargando los camiones que traían insumos. Esto último lo hacíamos por la noche, tarde, ya que así evitábamos las represalias de la gente del sindicato UATRE, que no permitían que trabajen en ese rubro personas que no estén afiliadas al gremio.
Hasta mediados de 2008, jugaba al fútbol en un club de Ayacucho que me pagaba los viáticos, por lo que me permitía viajar todos los fines de semana a mi pueblo sin gastar dinero. En agosto de ese año, por una lesión en una rodilla no pude seguir jugando al fútbol, entonces eso me condicionó la posibilidad de viajar todos los fines de semana a mi pueblo. Esa situación hizo que me quede en Tandil los fines de semana y me dedicara a seguir estudiando. A partir de ese momento, me di cuenta que podía aspirar a obtener mejor rendimiento en los exámenes, y ya a partir de tercero aspiraba no solo a aprobar, sino a mejorar el promedio.
Al comenzar el cuarto año, Miguel Quiroga, docente de Patología II (patología de órganos y sistemas), dado el buen rendimiento en la materia que él dictaba, me propone ser ayudante voluntario de alguna cátedra y me acompaña a conversar con el Jefe del Departamento de Fiosiopatología, Dr. Carlos Lanusse. Elegí la cátedra de Fisiología de la Nutrición, materia del segundo cuatrimestre de segundo año, entonces durante el año 2010 fui ayudante de dicha cátedra en los trabajos prácticos.
Al año siguiente, al comenzar el último año de cursada de la carrera, decidí participar de un concurso para ser ayudante de cátedra de Patología II, materia del segundo cuatrimestre de tercer año. Gané el concurso y participé de dicha cátedra durante el año 2011, ayudando en los trabajos prácticos, necropsias y trabajos de investigación a campo.
En marzo de 2012 rendí el último examen final de la carrera y en abril me trasladé a Balcarce para realizar la Residencia durante los siguientes 3 meses. Allí me fue bien y al terminar la Residencia en julio, ingresé a trabajar a un establecimiento ubicado en Ayacucho, mientras elaboraba la tesina para completar la carrera. Finalmente, en diciembre de ese mismo año, rendí la Tesina y obtuve el título de Veterinario.

-¿En qué forma crees que tener una beca te permitió estudiar y finalmente poder llegar a ser
un profesional?

Tener una beca fue completamente determinante para poder estudiar una carrera. Yo tenía bien claro que, para poder realizar una carrera universitaria, necesitaba de una ayuda económica que me cubra las necesidades básicas. A la vez, sabía que un traspié en una materia, podía significar perder la posibilidad de terminar la carrera porque, para mí, la carrera dependía exclusivamente de mantener la beca. Sentía miedo de perder una materia, porque eso significaba mucho más, significaba perder la ayuda económica, y con eso la posibilidad de continuar estudiando.

6_ -¿Qué le dirías a alguien que está considerando 
aplicar por una beca?

A aquellos chicos que consideren aplicar por la beca de la Fundación, les diría que aprovechen la oportunidad, que la ayuda económica es muy importante, pero el cariño, el apoyo y el acompañamiento permanente del equipo de la Fundación, hacen que las posibilidades de éxito en el estudio sean mayores. La Fundación es una gran familia que, además de facilitar el desempeño académico de sus becados, enseña y transmite valores para la vida cotidiana, y eso tiene un valor inmenso.

7_ -¿Cómo es tu vida hoy ya siendo un profesional recibido y con años de experiencia?

Mi vida después de terminada la carrera, no es como me la imaginé antes o durante el estudio. La necesidad económica inmediatamente después de haber terminado hizo que tome el primer trabajo que me ofrecieron. Estuve 2 años y medio en un campo (agosto 2012 – diciembre 2014). Allí no tuve una buena experiencia en lo personal ni en lo laboral. Mi actividad allí era la de un peón general. Tenía el temor de salir de ese trabajo y no conseguir otra ocupación rápidamente. No tuve contacto con un veterinario que me enseñe, un referente a quien observar, escuchar y del cual aprender en la actividad práctica.
En diciembre de 2014 traté de cambiar de trabajo. Consulté en todas las veterinarias de Ayacucho si existía la posibilidad de trabajar allí. La respuesta fue común en todos los casos, en todas había varios veterinarios y no había lugar para uno nuevo.
Me ofrecieron un trabajo temporario de enero a marzo de 20015 en una sala de extracción de miel en Ayacucho y sentí que era la oportunidad de salir del trabajo que tenía, para, posteriormente, tomar contacto con gente que me dé la posibilidad de trabajar como profesional. Luego de trabajar en el verano 2015 en una sala de extracción de miel, y a través del contacto con uno de mis patrones, me dieron lugar en una veterinaria en Ayacucho. Allí comencé en abril de 2015. Estaba en un ambiente que me gustaba, acompañaba todos los días al veterinario al campo, y me di cuenta que no tenía experiencia para realizar ciertas actividades profesionales que me permitiesen insertarme en el mercado laboral, me faltaba práctica. Hacía algunas urgencias, muy pocas, y sumado al largo plazo de pago de los trabajos realizados en el campo, económicamente no me iba bien, para mí no era viable trabajar así. Entonces hice algunos trabajos que permitieran mantenerme, como por ejemplo trabajos de pintura.
En agosto de ese año me ofrecieron la posibilidad de trabajar como docente en la escuela agropecuaria en la que egresé de la secundaria, y allí ingresé en septiembre de 2015. A la vez, en el tambo donde trabaja mi hermano, en Napaleofú, me dieron trabajo en las temporadas de atención de partos (julio – octubre y febrero – abril). Durante 2016 y 2017 trabajé como docente y en las temporadas de partos en el tambo.
En febrero del presente año, el Estado decidió que quienes daban clases, pero que no tuviesen formación docente, no podían continuar trabajando, por lo tanto, me quedé sin trabajo en la escuela. Desde febrero continué trabajando en el tambo hasta el día de hoy.
Hace ya un tiempo que la sensación que tengo es de frustración por no haber logrado mis objetivos como veterinario. Pasaron 6 años de haber terminado la carrera y, por falta de capacidad, nunca logré trabajar profesionalmente. Ha pasado el tiempo y a los 30 años no tengo la práctica suficiente para poder desempeñarme en la actividad privada. Práctica que debería haber hecho en los primeros años luego de haber terminado la carrera. Además, la gente en mi pueblo no me reconoce como veterinario, por lo tanto, nadie me llama para ofrecerme trabajo relacionado a mi formación.
Actualmente, como desde hace un tiempo, tengo trabajo gracias a mi hermano, ya que me ha dado lugar en la atención de partos del tambo y la atención de los animales de recría.
La esperanza de poder trabajar de lo que estudié siempre está, pero las posibilidades de hacerlo como alguna vez me imaginé, son cada vez más lejanas. Ha transcurrido un valioso tiempo y no he logrado reunir experiencia, por lo tanto, no me siento profesional.

8_ -¿Qué consejos le darías a un becario que acaba de conocer lo que es la vida universitaria?

A un becario que acaba de conocer lo que es la vida universitaria le diría que disfrute cada momento, porque se pasa rápido, sobre todo los momentos lindos. Que se tome el estudio con responsabilidad, porque detrás de cada estudiante hay gente que hace un esfuerzo muy importante para que esté allí. Que adquiera una metodología de estudio que le dé resultado. No todos tenemos los mismos hábitos de estudio, y hasta que no ingresamos a la facultad, no sabemos cómo estudiar, por lo tanto, en los primeros tiempos aprendemos a estudiar y conocemos cuál es la técnica de estudio que mejor nos resulta para cada situación. Por eso creo que es importante que tengan en cuenta eso al comenzar una carrera universitaria. Que disfrute de cursar, de escuchar a los docentes, de hacer cada actividad práctica, porque muchas de esas actividades tal vez no las vuelva a hacer. Que disfrute de estudiar y de ir a la biblioteca e investigar siempre algo más profundo de lo que hay en el material de estudio que recomienda cada cátedra. Que disfrute de los encuentros con compañeros fuera del ámbito de la Facultad. La vida de estudiante es muy linda y merece ser vivida en todos sus aspectos.
Para quienes estudian veterinaria, quiero señalar que las incumbencias del título de Veterinario son muy amplias, y yo sólo quiero destacar algo que considero importante, relacionado a la atención clínica o productiva de animales. Aunque el concepto también es aplicable a otras carreras cuyos profesionales brindan servicios de atención a clientes. Es importante que se preparen pensando en el futuro, ya como profesionales. En el ámbito laboral trabajarán, en la mayoría de los casos, con animales (en el caso de veterinarios), pero deberán ofrecer respuestas y soluciones a la gente (clientes, patrones en un trabajo en relación de dependencia o colegas). Por lo tanto, considero fundamental tener presente la importancia de tratar con la gente.
Consideren la posibilidad de trabajar con algún profesional con experiencia que les enseñe a hacer bien las actividades que vayan a realizar luego. Eso les dará seguridad y confianza luego a la hora de ofrecer sus servicios e insertarse en al ámbito privado.

9_ -¿Mirando para atrás, volverías a estudiar lo mismo?

Si tuviera la posibilidad de volver el tiempo atrás, volvería a estudiar lo mismo, porque me gusta la medicina y los animales. Esta carrera ofrece, a modo de resumen, conocimientos en cuanto al diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades para el mantenimiento y recuperación de la salud de los animales; y eso para quienes nos gusta la medicina y amamos y disfrutamos trabajar con animales, es lo más lindo.

10_ -¿Qué sentiste el día que te recibiste?

El día que rendí el último examen sentí una sensación de alivio, de haber cumplido el objetivo y, a la vez, sentía que había cumplido con el deber de completar la carrera, para lo cual la Fundación había hecho un gran esfuerzo, me había dado la oportunidad, me había brindado todo lo que necesitaba para estudiar y sentía que, completando la carrera, honraba su esfuerzo.

La satisfacción de mi familia también me generó alegría, dado que la obtención de un título universitario era muy valorada, sobre todo por el esfuerzo realizado por ellos y el apoyo que me dieron siempre en lo que tuviera que ver con el estudio, tanto en la escuela como en la universidad.
Inmediatamente después de terminar la carrera sentí un vacío, me faltaba algo que siempre había hecho, estudiar. Por un periodo de tiempo importante extrañé el estudio, más allá de siempre estar leyendo algo relacionado a mi formación.